INFIDELIDAD: UN MAL QUE DESTRUYE MATRIMONIOS

Infidelidad
Un mal que destruye matrimonios

INFIDELIDAD: UN MAL QUE DESTRUYE MATRIMONIOS

La infidelidad es la mayor traición que se puede cometer contra la pareja. Es un acto que puede causar un daño irreparable y la destrucción de un matrimonio o de una unión.

¿Te han sido infiel? ¿Has pasado por una infidelidad? ¿Tienes dudas de que te estén siendo infiel? ¿Hay alguna señal que te indique que te están fallando?

La persona que vive una infidelidad  pasa por muchas etapas y momentos difíciles, de sufrimiento y agonía, de tener miles de dudas y pensamientos que causan una verdadera catástrofe en nuestra mente.

Y ¿qué hacer si sufrimos una infidelidad? ¿Estarías dispuesto/a a perdonar y seguir adelante? ¿Desistirías de la relación? O ¿Qué harías?

Estas preguntas flotan en nuestra mente, como nubes oscuras que tapan los rayos del sol, nos carcomen, nos agobian y nos atormentan. Porque en nuestra vida al elegir a nuestra pareja apostamos por ser felices, por llegar a viejitos juntos, por esforzarnos con metas comunes por nuestro hogar y por vivir momentos inolvidables.

Pero cuando algo así pasa, se nos detiene el tiempo, se nos para el corazón y nos sentimos confundidos, sin poder creer lo que está ocurriendo, hasta bloqueamos sentimientos y emociones porque estamos en “shock” y no logramos despertar de ese sueño o pesadilla que estamos viviendo.

¿QUÉ HACER?

Esta es la interrogante que viene a nuestra mente, y es allí, donde debemos poner las cartas sobre la mesa, analizar los pros y los contras, pensar si realmente vamos a poder perdonar a nuestra pareja y seguir adelante, o si no vamos a poder con esta situación y todas las consecuencias que conlleva y nos decidimos por irnos. Y está bien la decisión que tomemos porque cada uno se conoce y sabe sus límites.

Pero la cuestión es que si me quedo en la relación me voy a quedar BIEN, es decir a paquete completo, a hacer “borrón y cuenta nueva”, a estar dispuestos a perdonar, luchar “juntos” por la relación y seguir adelante en un proceso que no va a ser nada sencillo pero que con disposición y buena voluntad podemos lograr.

Si optamos por irnos debemos estar conscientes que también será un camino de recuperación y encuentro con nosotros mismos, donde debemos recoger los pedazos rotos de nuestro corazón, los resentimientos, los porqués, el dolor y la impotencia; dónde debemos trabajar muy duro en nuestra persona para “re-armarnos” y volver a ser personas libres y felices.

Ambos caminos son aceptables y respetables, en los dos hay mucho trabajo que hacer con nosotros mismos y se convierten en un reto de recuperación y descubrimiento personal.

TIPOS DE INFIDELIDAD

Es importante recalcar que una infidelidad nos duele profundamente aunque no haya llegado al plano sexual, algunos de los tipos son:

  1. Sexual o física

Aquí es una relación únicamente carnal, por satisfacción, que no necesariamente incluye sentimientos hacia la otra persona, puede ser sólo de encuentro casual (de una sola vez) o hasta una relación larga sin mezclar sentimientos. Surge de la necesidad por sentirse deseado y de la búsqueda de satisfacción física.

     2. Conexión emocional o sentimental

Esta se da cuando uno de los miembros de la pareja se enamora de otra persona, o se crea un vínculo muy fuerte con esta –otra– persona,  que viene a llenar sus necesidades emocionales. Aquí no necesariamente tienen relaciones sexuales. Algunas características o señales de este tipo de infidelidad son que comparten sueños, esperanzas, anhelos, frustraciones, emociones, sentimientos; se arreglan para esa persona, la comunicación con el/ella es constante durante el día con mensajes, chats, correos, llamadas, le expresas la insatisfacción que sientes por tu matrimonio o pareja y te sentirías culpable si tu pareja te ve con el/ella. Además de esto ocurre que todo empieza como un juego y luego las cosas se salen de control.

Estos tipos de infidelidad pueden ser voluntarios, es decir, pensados y premeditados o involuntarios, que es cuando no lo estamos buscando, sino que ocurre sin que nos percatemos.

De igual forma, cualquier tipo de infidelidad duele profundamente, porque se supone que con la pareja existe un acuerdo tácito de exclusividad, confianza, lealtad y respeto. Por lo tanto lo que menos esperamos es que nos “vean la cara” o que traicionen esa intimidad sagrada que acordamos desde el momento en que nos unimos y compartimos nuestra vida.

Se supone que nuestra unión, o matrimonio, es un lugar seguro, donde ambos ponemos lo mejor de nuestra parte para darnos amor, compartir las responsabilidades, las cargas, las alegrías, los compromisos y todo lo que conlleva una relación.

Es allí donde esperamos dar y recibir amor, aprobación, apoyo, afecto, respeto, valía, fidelidad y un sentir de que marchamos juntos hacia fines comunes.

Pero en la vida existen cambios, crisis y situaciones que ponen a prueba nuestra unión y que juntos debemos enfrentar y resolver para el bienestar de los miembros de la pareja.

Sólo el tiempo nos dará respuestas, sólo nuestro corazón y nuestra mente, de forma madura y consciente, puede tomar la mejor desición.

 

CASO REAL

(Los nombres de las personas reales fueron sustituidos por nombres ficticios.)

Veamos el caso de Sofia , es una mujer de mas de 40 años, casada desde hace poco más de 20, con 2 hijos. Asiste a Alanon y su esposo, Juan,  acaba de regresar a AA hace varios meses.

Al inicio cuando Juan acababa de regresar al grupo todo fue un jardín de rosas, la relación se fortaleció, Juan era más accesible, mas cercano, más presente; sin embargo después de un tiempo todo empezó a cambiar, Juan decía que estaba obsesionado con el grupo, pero Sofia sólo lo veía un rato en la mañana cuando medio desayunaba antes de irse al trabajo, porque después del trabajo el se iba a l grupo y después se iba a terapear (a hablar y compartir experiencias con otros AAs supuestamente)  con sus compañeros, pero llegaba muy tarde a casa.

Sofia empezó a notar cambios, él estaba desconectado completamente de ella y del matrimonio, no se comunicaba mucho con ella por teléfono como de costumbre y no chateaban como usualmente lo hacían. El empezó a decir un par de mentiras de dónde estaba, no contestaba el teléfono cuando ella lo llamaba después del grupo y empezaron a tener mucho distanciamiento, resentimiento y peleas constantes, estaban totalmente alejados y enojados uno con el otro. Y, por supuesto, Sofia tenia sospechas de que algo estaba pasando, de que tal vez Juan le estaba siendo infiel.

Empezaron a asistir a terapia, al principio Juan seguía llegando tarde y después empezó a cambiar y a regresar nuevamente más temprano y a acercarse a Sofia. Todo parecía mejorar.

Pero un día Sofia descubrió por casualidad que Juan estaba suscrito a un plan de “respuesta pagada”, dónde él había autorizado a la compañía de teléfono que le cobraran los mensajes de texto que alguien le enviaba o le respondía.

Sofia empezó a investigar y consiguió la factura del teléfono, se dio cuenta que Juan llamaba mucho a un celular y le escribía muchos mensajes de texto y ese celular se los respondía, por eso el cobro adicional. Al averiguar se dio cuenta que era una compañera del grupo de AA de Juan con quien el mantenía una comunicación tan estrecha.

Ella sintió la muerte, que le caía una cubeta con hielos encima, y su mundo se paralizó, entró en shock, en negación y bloqueó sus emociones y sentimientos. Cuando le preguntó a Juan, él le dijo que no se preocupara, que no era nada y que lo iban a hablar personalmente.

Afortunadamente ese mismo día tocaba cita con la terapeuta, dónde pudieron hablar abiertamente del tema, Sofia contó su historia y Juan explicó que sólo estaba “apadrinando” a una compañera de AA y que por eso las llamadas. La psicóloga le dijo que había cometido un error muy grande, que AA señalaba que era mejor que un hombre busque un “padrino” y una mujer una “madrina”, porque un tipo de relación así puede llegar a más y que haciendo eso había herido profundamente a Sofia y había puesto en peligro su matrimonio.

Juan garantizó que la relación que mantuvo con esta compañera nunca había llegado al plano físico o sexual, sino que él se había identificado con ella  por ser compañeros de AA y que por eso las llamadas y mensajes de texto, pero que reconocía que había cometido un error muy grave al hacerlo porque podría mal interpretarse.

La terapeuta le preguntó si realmente amaba a Sofia, si quería tener su matrimonio y si estaba dispuesto a reparar el mal. A lo que Juan respondió que si. Le preguntó a Sofia si estaba dispuesta a creerle a Juan, de que había sido cuestión de grupo y no había llegado a lo sexual y si estaba dispuesta a empezar de cero nuevamente, tratando de confiar en él y poniendo buena voluntad y buena actitud para continuar con su matrimonio y ella dijo que si.

A pesar de todo lo que hablaron en la consulta de pareja, Sofia quedó muy lastimada, desconfiada, herida. Ella mantenía una sensación de haber sido engañada, traicionada, sustituida, rechazada, que no era lo “suficientemente buena para” que Juan la prefiriera a ella, sintió que perdía su autoestima y tenía una sensación de vacío y de dolor en su corazón, pero no quería tirar a la basura los más de 20 años de matrimonio y el hecho de que sabía que Juan era un buen hombre, que la amaba porque a su manera siempre se lo había demostrado y que el estaba dispuesto, desde antes de que ella encontrara esa relación que él tenía de llamadas y textos a su compañera AA, a cambiar y hacer bien las cosas.

Sin embargo la terapeuta aclaró que Juan iba a tener que darle mucho apoyo, amor y paciencia a Sofia porque ella había perdido la confianza en él, y el había cometido un error muy grave. Además Juan debía cortar por completo la comunicación con esta compañera y así lo hizo.

Esta y otras historias similares ocurren todos los días, en todo el mundo, unas personas deciden quedarse y otras terminar la relación, la INFIDELIDAD es un mal que causa mucho daño, que destruye por completo las relaciones y los matrimonios y que va en contra de todo lo que las parejas tienen como un acuerdo: amor, comprensión, FIDELIDAD.

Ahora bien, queda la interrogante ¿perdonarías una infidelidad sexual o emocional?

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